LA CHICA DE COLONIA
- 20 may
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ACERCAMIENTO ORIGINAL DE UN HECHO REAL

Keith Jarrett es un músico de jazz nacido en Pensilvania en 1945, vanguardista, sobresale por sus improvisaciones pianísticas muy influenciadas por la música de autores clásicos del siglo XVIII, en especial por el estilo barroco de Bach y Händel. Catalogado como un perfeccionista excéntrico sus interpretaciones se caracterizan por sus contorsiones, muecas y vocalizaciones que bien pueden distraer de la experiencia estética o sublimar el éxtasis de las cacofonías que propone el instrumentista.

El tercer largo del director alemán Ido Fluk es un acercamiento poco convencional a un biopic musical, que retrata el ímpetu y las agallas de la adolescente Vera Brandes (Mala Emde), encargada de organizar un concierto casi imposible de Keith Jarrett (John Magaro) en la ópera de Colonia en 1975, teñido de un sinfín de contratiempos. La joven promotora debió enfrentar un caos logístico que puso en riesgo la realización del evento. El resultado fue el álbum de piano en solitario más vendido, no solo en la historia del jazz (más de tres millones y medio de copias), sino también como álbum de piano en todas las categorías musicales.

Con el inteligente uso de flashbacks en los que Brandes retrotrae los hechos, protagonistas que rompen la cuarta pared dirigiéndose a la cámara, con la creación del personaje ficticio del crítico musical de jazz que circula entre los intérpretes dando explicaciones a los espectadores sobre lo que acontecerá, Fluk aporta dinamismo y simpatía a la narración a la vez que la aleja de todo acartonamiento. Una voz introductoria anuncia que el film se compara al trabajo de la capilla Sixtina que realizó Miguel Ángel, pero que, en vez de centrarse en la obra, se trata sobre el andamio que utilizó el famoso artista. El comentario se refiere a la gestación del concierto del cual no se escucha una sola nota, recurso al cual tuvo que recurrir el director ya que Jarrett estuvo en desacuerdo con la realización, el recuerdo del mítico concierto y no permitió utilizar la música original en la película.

Más que en Jarrett, una demostración más de la ductilidad del gran actor John Magaro, el film se centra en las vicisitudes de la joven que con dieciséis años comenzó su carrera como promotora, el mal trato paterno, su independización familiar hasta culminar con el famoso concierto. Las dificultades que enfrentó la joven organizadora que recién alcanzaba la mayoría de edad fueron innumerables. Por empezar el horario y la estación del año, nada apropiados para un evento teatral en Alemania. En medio del frío invernal de enero, promocionar un espectáculo teatral a las 23 horas en Alemania es más propio de un show en un club nocturno que en una sala clásica. Previa a la función, había una representación de la ópera “Lulú” de Alban Berg que finalizaba a las 22 horas. Por otro lado, el piano requerido por Jarrett, un Bösendorfer 290 imperial, fue reemplazado por error, por un piano de cuarto de cola de la misma marca que se usaba para ensayos, desafinado y con un pedal sin poder ser accionado. En bambalinas durante el espectáculo de “Lulú”, dos afinadores hicieron maravillas para poner el instrumento en condiciones. El músico de jazz, debido a las insistencias de la promotora y su representante accedió a enfrentar a una audiencia que había agotado las localidades, con un piano que no tenía el suficiente volumen para semejante sala.

“La chica de Colonia” es la historia de cómo un concierto memorable surge de un piano roto, de la tenacidad de una joven para lo que nada era imposible, del ambiente del jazz en la Alemania de los años setenta, en una década en que el piano cobraba protagonismo de la mano de Elton John, Billy Joel y Chick Corea entre otros. Un film para disfrutar de punta a punta siempre con una sonrisa en la boca.



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