CANELONES
- 5 ago
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UNA COMEDIA DE HUMOR NEGRO

El secuestro de la madre del escritor argentino Hernán Casciari, llamada Chichita, en el año 2015, por el lector Daniel Olesnik, inspiró el cuento “Canelones” del creador de “Más respeto, que soy tu madre” y la película homónima. Los hechos sucedieron en la localidad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, de donde es oriundo el autor, con un desenlace insólito luego de doce horas de cautiverio, ya que la víctima comenzó a entablar en ese tiempo un vínculo afectivo con el captor. El rapto fue el resultado de una venganza que se cobró treinta y cinco años después, debido a una broma telefónica con consecuencias trágicas, realizada por Hernán Casciari y un amigo en la década del ochenta, cuando no existían celulares ni identificación de llamadas.

El relato toma un marco teatral ya que los protagonistas se sitúan de a dos en sendas casas, durante casi la totalidad de la narración. En una vieja y enorme casona se encuentran Chichita (Verónica Llinás) y Daniel (César Bordón) mientras que, en la morada de la madre, un chalet más modesto, interactúan el escritor Hernán (Darío Barassi) y su amigo Chiri (Agustín Aristarán). La historia se presta para que el humor salpique la mayor parte de las escenas, especialmente el negro, tan caro al fundador de la productora Orsai Audiovisuales. El diálogo inicial en el que se enfrentan la madre y el hijo sacando los trapos al sol, el coqueteo inicial entre Chichita y Daniel, la escena de sexo al pie de la chimenea, la torpeza del secuestro, la aparición de los intrusos en la casa, la dupla policial que parece surgida de un sketch de Saturday Night Life, son algunos ejemplos de ese tipo de comedia en la que la ironía y el sarcasmo están vinculados a temas supuestamente delicados.

La película es la ópera prima de Christian Basilis, cofundador de la revista Orsai y de Ana Laura Gussoni, productora de “La uruguaya” quienes recorren temas muy caros al cine como los vínculos filiales, el dolor, la culpa, el perdón y la herencia que se trasmite de padres a hijos. Ambos muestran un gran manejo del ritmo actoral (los cuatro protagonistas lucen impecables) con un ritmo sostenido de las acciones que no decae en ningún instante. “Canelones” resulta otra propuesta desafiante de Orsai Audiovisuales, un esfuerzo comunitario productivo y colaborativo que prescinde de subsidios del estado, que merece el apoyo del público, no solo por el logro económico, sino, principalmente, por los méritos artísticos.



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