TRES NOCHES AL AÑO
- 15 jul
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LA VIDA ES UN CARNAVAL

Concepción de la Sierra es un pueblo ubicado en el sur de la provincia de Misiones, cercano al río Uruguay, que cuenta con una población que no supera los diez mil habitantes. Desde hace poco más de veinte años el Carnaval ocupa un lugar preponderante en la actividad de los lugareños, con una dedicación intensa a lo largo de los doce meses, en la cual ponen todo su empeño y su pasión. Todo el vecindario se involucra con alguna o con las dos comparsas emblemáticas: Bahiana y Maringá.

El documental realizado por Juan Alejandro Casaretto registra todos los detalles de las distintas actividades que culminan con el desfile en las fiestas carnestolendas. La adquisición de materiales en la vecina Encarnación (República del Paraguay), la soldadura de los atrezos donde cargarán las plumas, los ensayos con el repiqueteo de los tamboriles, la confección de los disfraces con lentejuelas y mostacillas, la preparación de las maquetas para las carrozas. No existen diferencias sociales ni jerárquicas, todos ponen su empeño en un son de igualdad.

Si bien todo el sacrificio, en el que se dejan de lado vacaciones, remodelación de hogares o estudios fuera de la provincia, apunta a los tres días del título del film, las comparsas también participan como representantes de su ciudad en desfiles que se realizan a lo largo de la provincia. Tanto esfuerzo tiene al menos una cierta recompensa, cuando el clima no les juega en contra. Los fondos muchas veces no alcanzan, ni siquiera con el aporte de subvenciones gubernamentales. Las rifas, los bingos y la venta de empanadas compensan en parte las arcas escasas para cubrir los altos presupuestos.

En Concepción de la Sierra, el carnaval es una forma de contención local, en el cual los jóvenes, ante la falta de lugares de entretenimiento y distracción, encuentran un espacio donde socializar, un grupo al que pertenecer y con el que se identifican. Las voces de protesta no tardan en surgir, en especial a cargo de la iglesia local, que no ve con buenos ojos ni las sensuales vestimentas ni las rivalidades que desatan las dos comparsas y sus repercusiones en las reuniones de catequesis. Quienes defienden los festejos resaltan que con los desfiles no se fomenta la carne, sino la belleza.

Reportajes a cámara, la intimidad de los preparativos junto a imágenes de los desfiles son los recursos que echa en mano con acierto el director, para plasmar un fresco de una población que expresa las múltiples sensaciones y sentimientos de una festividad muy arraigada en el corazón de todos.



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