LOS CAMINANTES DE LA CALLE
- 8 jul
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EL CINE ASIÁTICO INVADE LA ESCENA LOCAL

Juan Martín Hsu es un joven cineasta argentino de origen taiwanés que en su corta filmografía retrata distintos aspectos de la colectividad del este asiático en nuestro país. En “La Salada” (2014), su muy valorada ópera prima, describe la experiencia de inmigrantes orientales a través de tres historias que tienen lugar en el mercado informal más grande de la Argentina. En su nuevo opus, reproduce el accionar de las mafias chinas, a partir de hechos que tuvieron lugar en la ciudad de Mendoza en el año 2010.

Dos facciones se disputan el control del crimen organizado asediando a los comerciantes chinos de manera violenta, con el fin de obtener una suma de dinero suficiente que garantice su protección. El pequeño restaurante de la familia Dageng, se convierte, sin saberlo, en el epicentro de esta lucha que culminará con un gran baño de sangre. Por otro lado, se mueve la fiscal Diana Belenguer (Victoria Almeida) que a través de un sistema de escuchas telefónicas lidera una complicada investigación. El problema reside en que la representante del estado solo domina el chino mandarín, mientras que las conversaciones se realizan en cantonés. Para ello, deberá contratar los servicios de un policía de origen chino (Chien Min Lee), a través de la embajada de dicho país, para que traduzca los cruces telefónicos.

Mezcla de thriller y policial negro, Hsu se impregna de la estética del cine delictivo oriental para incursionar en una historia embebida de una atmósfera nocturna, con luces de neón en ambientes cerrados. Por un momento, lo esquemático de las situaciones y la forma acartonada en la que se desenvuelven los actores producen una reacción adversa. Sin embargo, “Los caminantes de la calle” tiene toda la impronta del cine policial asiático con personajes fríos, casi gélidos, de rostro impenetrable en el que los sentimientos son una asignatura pendiente. Si bien las escenas de acción y violencia están por debajo del cine de Takeshi Kitano o Takashi Miike, el espíritu está presente y no deja de ser una novedad para el cine argentino.

Al igual que en “La salada”, la historia de los inmigrantes está vigente a través del personaje de La Pujianesa (Yuchen Che), una víctima de la trata de blancas que manejan las mafias, que es rescatada por el delincuente Xu (Andrés Tan He), un subordinado de la organización. Sus relatos evocan tradiciones ancestrales y a su vez representan las aspiraciones y anhelos de aquellos que llegan a nuestro país con la esperanza de un futuro mejor. Un film distinto por su temática y estética, con una trama oscura que descubre un mundo poco conocido.



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