DESBARRANCADA
- johnlakelake
- 10 dic 2025
- 2 Min. de lectura
FLOJA APROXIMACIÓN A UNA MUJER EN CRISIS

Corre el año 1977 en la Argentina, Gina (Carla Pandolfi) se siente frustrada por no poder concebir un hijo con su marido Carlos (Luis Machín), un empresario con vínculos turbios con las fuerzas armadas. En su hogar no reina la armonía, las relaciones sexuales son una mezcla de rechazo, deseo y violencia, fruto de la desesperación de ella y los reproches mutuos por no quedar embarazada. En el interín conocerá a un cuidador de caballos, en el club donde practica equitación, con el cual tendrá un breve pero apasionado romance.

El film adolece de una serie de fallas, reitera estereotipos y aborda temas que fueron mucho mejor tratados en otras realizaciones. En primer lugar, el uso de un peluquín sobre la cabeza de Machín, con el fin de rejuvenecerlo, mueve más a la risa que al efecto deseado. Los militares que desfilan por la pantalla son todos serios, malos, corruptos e insensibles, el mismo error en que cayó Nicolás Gil Lavedra en “Verdades verdaderas, la vida de Estela (2011). Las reuniones sociales entre civiles y miembros del ejército, la presencia de un clérigo vinculado a la dictadura y los manejos de dinero fueron descriptos con mayor acierto y delicadeza en “Azor” (Andreas Fontana – 2021). Todos los estereotipos están presentes: los militares perversos, el guerrillero que pone una bomba, los eventos sociales de la clase alta, la amiga desaparecida, el tráfico de bebés.

Por otro lado, resulta absurda y bizarra la escena sexual entre Machín y Elvira Onetto, una marchand amiga del protagonista. La banda sonora se acopla también a este despropósito con sonoros solos de piano. Por último, surge como forzada la atracción que siente por Gina el actor Pepe Monge, un capitán de la marina, por supuesto adusto y sádico, tal vez inspirado en Massera. Faltan sutilezas, sobran subrayados.

Es una lástima haber desaprovechado un buen elenco en un retrato de época que tuvo mejores expositores tanto en la cinematografía local como extranjera. La joven directora Guadalupe Yepes reúne méritos como para poder enderezar su rumbo y alejarse de los convencionalismos.




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