HOLA! CHAU
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LAS TRIBULACIONES DE UNA FAMILIA DISFUNCIONAL

El director argentino Jorge Weller, radicado en Israel desde hace más de cuarenta años, es egresado de la Escuela Cinematográfica ENERC de nuestro país y del Departamento de Cine y Televisión de la Universidad de Tel Aviv. Una vez establecido en el país de Medio Oriente comenzó su trabajo como cineasta con una filmografía que abarcó la comedia, el drama y el documental. La historia que relata está basada en sus propias vivencias, al tener que abandonar el país debido a la dictadura militar, con la esperanza de regresar. Pero al final se casó, tuvo tres hijos, se enamoró del país que le dio cobijo, para recién luego de diez años reencontrarse con su familia argentina. En ese lapso su madre había fallecido, su padre comenzó a quedarse ciego y su hermana mayor se tuvo que hacer cargo de la menor, cuyos problemas mentales y emocionales empeoraron. La reunión con sus seres queridos de su país natal surgió como un proyecto cinematográfico.

Marcelo (Pablo Rozenberg) un cineasta argentino en Israel de 53 años, acaba de perder su trabajo como profesor de talleres escolares de cine en escuelas primarias. Convive con su esposa, que además de los quehaceres domésticos, da clases particulares en su domicilio, su hija, su yerno, un nieto, dos hijos varones, la suegra, la cuidadora de la anciana y un perro. Ya de por sí la convivencia es caótica en un hogar no muy grande, en el que la madre prepara alumnos en el comedor mientras los hijos juegan con el perro en el living, el bebé llora y el yerno artista se dedica a sacar fotos inoportunas de desavenencias familiares. La llamada telefónica de su hermana argentina, para comunicarle que su padre casi ciego y su hermana discapacitada están a pocas horas de aterrizar en Tel Aviv, para quedarse tres semanas después de diez años sin verlos, no hace más que incrementar el desconcierto y las disputas entre los miembros de la parentela.

Los miedos, las emociones y el gran sentimiento de culpa del protagonista por haber abandonado a su familia, surgen a medida que interactúa con sus seres queridos recién llegados. Las soluciones que intenta encontrar para recompensar tantos años de ausencia no tienen éxito. Lo que un principio indicaba un torbellino de enfrentamientos, muta a situaciones hilarantes, casi siempre a cargo de la hermana “retardada”, franca en sus gustos y opiniones. El hijo encuentra en el padre un amigo y compañero fiel impensado, que se adapta perfectamente al entorno, incluso con la consuegra con la que dialoga extrañamente sin entenderse debido a la diferencia de idiomas.

La película presentada en el reciente Festival de Mar del Plata, es una comedia humana cálida que emociona con sus personajes empáticos, con momentos para la risa y otros que apuntan al corazón. Buena propuesta del cine israelí, una cinematografía de escasa presencia en nuestras pantallas.



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